lunes, mayo 07, 2007

Crónicas de Tedia

He aterrizado otra vez en mi vida a la vuelta de Edita, y he bautizado ese lapso de tiempo entre una edición y otra con el nombre de Tedia, que tiene reminiscencias de lugar lejano y casi aburrido. Cuando se acerque mayo otra vez, las letras empezarán a brincar sin salirse del límite de la palabra y se convertirán nuevamente en Edita.

Creo -sospecho más bien- que Edita te cambia la manera de ver las cosas. Al día siguiente de mi aterrizaje entré en la oficina de Correos de Torrelaguna (Madrid), villa donde nació un cardenal y murió un poeta. El poeta (Juan de Mena) murió al caerse de la burra, no sabemos si al caer o por caerse de la misma. El cardenal, dicen, intentó montar una universidad sin mucho éxito, así que tomó el camino del sur y enfrente de la gasolinera se sacudió el polvo de las sandalias y debió murmurar algo parecido a "nunca mais", porque no regresó. Pero se salió con la suya, fundando la Universidad de Alcalá. Bueno, a lo que íbamos. Entré en Correos y me topé con una fregona en un rincón ejecutando una danza rítmica, cíclica y a la vez alocada y caótica, hábilmente dirigida por la mano firme de la Señora de la Limpieza. No sonaba música alguna, así que imaginé que se movía según los oscuros, y algo tristes, dictados de su corazón. Paralelamente pensé que algo tan simple como fregar el suelo lo hacemos todos de manera diferente, cuando lo hacemos, qué cosas. Sumergida yo en estas disquisiciones y miradas, cuando me preguntaron qué quería no supe qué contestar.

Al día siguiente estuve por Madrid, estrenando la nueva línea de metro, que debe ser la más solidaria porque une la Puerta del Sur con el Hospital del Norte. El hospital no está todavía acabado aunque van a toda leche, y no sabemos (no lo dicen los políticos) si los cuerpos que se cuelen en este país por la puerta del sur podrán recomponerse en el hospital del norte y empezar una nueva vida, en mejores condiciones. Así que me sumergí en el metro, como si yo fuera la protagonistade mi propia vida, y anduve por pasillos y escaleras mirándome a mí misma convertida en personaje.

(Continuará)